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La sauna rusa

Existen diversos tipos de saunas, siendo la sauna finlandesa la más extendida en nuestro país. No obstante, la sauna rusa ha llegado hasta nosotros como una nueva opción que permite disfrutar del calor y el relax de un modo diferente.

Se dice que esta tradición tan arraigada en la cultura rusa nació en el antiguo asentamiento vikingo de Nóvgorod y fue extendiéndose a partir del siglo X y, más adelante, debido al decreto del zar Alexey I en el siglo XVII con el que se fueron construyendo en multitud de municipios como baños públicos.

Si bien es cierto, la banya, como se llama en ruso, tiene bastantes similitudes con el resto de saunas, también presenta peculiaridades, como por ejemplo, el venik, un manojo de ramitas verdes de diferentes árboles (sobre todo abedules, abetos y robles) que a los rusos les encanta llevar a la banya para masajearse mutuamente con él ya que resulta agradable y bueno para activar la circulación sanguínea.

El proceso para preparar una sauna rusa es muy sencillo: primero se calienta una estufa de leña llena de piedras. Después se echa agua sobre las piedras calientes y la sauna se llena de vapor. Si el humo de la estufa sale por una chimenea eso quiere decir que se calienta de manera limpia. Si el humo se expulsa por ventanillas o rendijas especiales eso significa que se prepara de manera rudimentaria. La tradición ha ido pasando de generación en generación durante siglos y no ha sufrido prácticamente cambios hasta la actualidad.

Este tipo de sauna cuenta con innumerables ventajas para la salud, siendo las más destacadas las de mejorar circulación de la sangre y ayudar a la liberación de toxinas del organismo. En la cultura rusa, la banya ha pasado de ser un lugar de cuidado personal para ir más allá y convertirse en un lugar de encuentros sociales donde pasar un rato saludable con amigos o familiares. El tiempo estimado que pasan en estas saunas varían desde las 2 a 3 horas con intermedios cada cierto tiempo para tomar el aire o beber y recuperar líquidos.

Para cualquier turista que visite Rusia, esta podría ser una gran experiencia para vivir de cerca la cultura nacional. Sin embargo, no es necesario ir hasta allí, ya que desde hace un tiempo contamos en nuestro país con estufas para saunas rusas perfectas para disfrutar de sus ventajas en cualquier momento.